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urt / 2015

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Los espacios Coworking ofrecen a los autónomos un lugar compartido en el que desarrollar su actividad. Irun cuenta ya con dos centros de estas características, ubicados en la avenida Letxunborro y en Larreaundi

  • Fuente DV: JOANA OCHOTECO  – IRUN –

En tiempos de cambio, la forma de trabajar o de intentar trabajar ha evolucionado a nuevos formatos que tratan de adaptarse a las circunstancias. Coworking o espacio de trabajo compartido es un modelo dirigido principalmente a los pequeños autónomos. La fórmula consiste en un local compartido, en el que cada profesional cuenta con su puesto para trabajar y los gastos se dividen entre todos.

En realidad, la palabra no es tan nueva aunque sí lo sea su aplicación práctica: si bien el término surgió a finales del pasado siglo, en 1999, los espacios Coworking empezaron a difundirse en el año 2009, cuando se creó el primer centro de estas características en San Francisco. A principios de 2014 se calculaba que ya existían unos 2.000 en todo el mundo. E Irun cuenta con dos de ellos: Komorebi Coworking, situado en la avenida de Letxunborro; y Coworking Irun, en Larreaundi.

Komorebi Coworking

Leire Ruiz de Angulo es la responsable del primero, un espacio amplio con una sala de reuniones y otra multiusos, así como un despacho individual y otro que alberga varios puestos de trabajo. Diseñadora gráfica de profesión, Leire Ruiz de Angulo define el Coworking como «la consecuencia lógica de buscar nuevas formas de trabajar». Actualmente «muchos autónomos, que no necesitan grandes instalaciones para desarrollar su actividad, trabajan desde sus casas». La fórmula del Coworking ofrece a quienes se identifican con este perfil la posibilidad de «separar la vida personal del trabajo y, sobre todo, de estar rodeada de gente que, como tú, también está trabajando».

Leire Ruiz de Angulo, en una de las salas de Komorebi Coworking, en la que se ubican varios de los puestos de trabajo.Fue esta última idea la que más impulsó a Leire Ruiz de Angulo a poner en marcha Komorebi: «echaba de menos ese ambiente que recordaba del mundo estudiantil, en el que continuamente te encontrabas con gente dinámica y que aporta mucho, y en el que estás en un aprendizaje continuo. Eso no lo tienes trabajando en casa». Cuando le hablaron del concepto de Coworking, «vi que era lo que yo, sin saberlo, estaba buscando». Se lanzó e inauguró Komorebi el pasado otoño. El perfil de autónomos al que se dirige la oferta del espacio abarca «diseñadores gráficos o web, programadores, periodistas, traductores…».

La diseñadora ofrece algunas cifras que demuestran el auge de este modelo laboral: «ahora mismo, España es el tercer país en número de centros Coworking del mundo. Del año pasado a éste, han aumentado un 400%». Entre las razones que explican este crecimiento, Leire Ruiz de Angulo destaca que «tener tu propio espacio en un Coworking no implica un gasto grande. Puedes establecer tus horarios y, además, el hecho de estar rodeada de personas que también están currando hace que tú misma te contagies y te pongas las pilas. La gente es bastante más productiva en sitios como estos que en casa», resume.

Flexibilidad es otro de los términos ligados al Coworking: «intentamos adaptarnos al usuario y lo que éste nos proponga», explica Ruiz de Angulo. No obstante, Komorebi también ofrece varias tarifas y bonos orientativos: alquilar un puesto de trabajo durante cuatro horas diarias, con internet y gastos de suministros incluidos, cuesta 125 euros al mes. Además de contar con su propia mesa para trabajar, se incluye el uso de las otras salas acordando los turnos con los demás usuarios. Otra de las opciones son los bonos de 6, 10 y 20 horas de uso, «que pueden gastarse como quiera el usuario». Pese a la variedad de opciones, Leire Ruiz de Angulo subraya que «estamos abiertos a que la gente nos diga cuáles son sus necesidades y ofrecerle una tarifa adaptada».

Además de ser un espacio de Coworking, Komorebi acoge habitualmente actividades como talleres de emprendizaje u otras iniciativas «no necesariamente vinculadas al mundo laboral; por ejemplo, en Navidades tuvimos talleres de cupcakes, y en la inauguración de Komorebi organizamos una exposición».

Leire Ruiz de Angulo subraya la positividad de las personas que acuden a los espacios Coworking, si bien «es una forma de trabajar que aún no se conoce mucho. Nos parece importante difundirlo, que los autónomos sepan que hay alternativas: que no tienen por qué tener un local propio o para ellos solos, que pueden usarlo por horas…». El abanico de posibilidades que ofrece el Coworking es tan amplio como el perfil de sus potenciales usuarios.

Coworking Irun

De Letxunborro a Larreaundi, en la calle Hospital Santa Margarita se encuentra Coworking Irun. Edu Izaguirre puso en marcha este espacio hace un año. El local cuenta con un despacho individual, dos salas con varios puestos de trabajo y una sala de reuniones. «Hay puestos específicos para trabajadores ‘nómadas’, que vayan a estar durante poco tiempo». En cuanto a las modalidades de uso o tarifas, Edu Izaguirre indica que «nos interesan usuarios que se vinculen con el espacio lo máximo posible. En base a ello, realizamos la oferta: cuanto más tiempo te vincules al espacio, más barata será la tarifa mensual. Hay distintas modalidades, y muchas las vamos generando en función de las necesidades, amoldándonos a lo que necesite el usuario».

Asimismo, en Coworking Irun también se suelen organizar actividades como «talleres de networking», dirigidos no sólo a los usuarios del espacio sino a cualquier autónomo que quiera asistir. En estas reuniones, cada participante presenta su proyecto, inquietudes… Y, posteriormente, se crea un coloquio entre los asistentes». Estos encuentros dan pie a «que se generen alianzas y colaboraciones».

Edu Izaguirre es diseñador web y explica que «quise llevar una filosofía de colaboración real al ámbito físico, a un espacio como éste. Si algo como colaborar con otros es bueno para mi, quiero compartir esa filosofía con los demás, invitarles a conocer esta forma de trabajar». Así, se pretende «generar una reflexión, y que ésta a su vez genere un cambio en el modelo de trabajo. Hay alternativas, a nivel empresarial, que son realmente interesantes. Ése ha sido mi ‘porqué’», resume.

Desde espacios como el que ha puesto en marcha «podemos generar nuestras propias oportunidades. Es un modelo que posibilita recibir muchas cosas positivas a quien se suma a él». Entre esos beneficios del Coworking Izaguirre cita «conocer personas y establecer vínculos con ellas. La convivencia que se produce aquí permite generar muchas cosas; lo primero, crear una comunidad real en la que tú mismo decides hasta qué grado te quieres implicar».

El único requisito, según explica Edu Izaguirre, es «conectar con la idea. Les explicamos claramente en qué tipo de espacio se están interesando, porque queremos que realmente conecten con esta filosofía» de enriquecimiento mutuo. «A partir de ahí, que surja lo que tenga que surgir; pero queremos que la gente conozca esta nueva forma de trabajar».

De momento, la variedad es amplia: en Coworking Irun han trabajado «una empresa de diseño web, otra de ayuda a domicilio, un administrador de fincas, una empresa de seguridad, una chica que trabaja como fisioterapeuta infantil… No es tan importante qué haces, sino cómo quieres hacerlo».

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