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abu / 2014

(Español) Salto Systems, empresa dedicada a la fabricación de accesos inteligentes, gestada en Irun

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Lo más importante es crecer sin adquirir los vicios del grande»

Javier Roquero junto al equipo de Salto Systems durante una reunión en el nuevo Word Café de su empresa.
Javier Roquero junto al equipo de Salto Systems durante una reunión en el nuevo Word Café de su empresa. / IÑIGO ARIZMENDI

EMPRESARIOS JAVIER ROQUERO | DIRECTOR GENERAL DE SALTO SYSTEMS, Su historia se filmaría en Hollywood. Cinco personas dejan sus puestos de trabajo por un sueño. Empiezan en un piso y hoy tienen 310 empleados… 

Fuete DV: LIDE AGUIRRE | OIARTZUN.

No es muy común encontrarse lo que uno se encuentra en la empresa Salto Systems si se le ocurre presentarse en ella un viernes: decenas de personas tomando un pintxo en una acogedora sala de estar de las que sólo se ven en los hoteles de diseño. Y en el centro, a su director general, Javier Roquero, informando a viva voz sobre las últimas novedades de la fábrica.

Hace menos de 15 años en ese mismo lugar no había ni sala, ni empresa, ni pintxos, ni nada. Hoy la ocupan los 140 trabajadores que esta firma tiene en Gipuzkoa -310 si se suman los que tiene repartidos por el mundo-, que se dedica a fabricar soluciones de acceso inteligentes y que en estos últimos años ha escrito una de esas historias que parecen de película: En catorce años han pasado de ser cinco empleados trabajando en un piso a 310 en una fábrica, 11 filiales y 9 oficinas; han instalado casi dos millones de cerraduras electrónicas en 90 países y facturado 80 millones, con un crecimiento anual en torno al 30%.

Viendo esta sala nadie diría que esta empresa nació en un piso de Irun al que las candidatas para un trabajo subían acompañadas porque les daba mala espina…

Sí, era un poco extraño, pedíamos gente para trabajar en una fábrica y les citábamos allí y no se fiaban. «Un buen día hubo que llegar a casa y decirle a tu mujer que dejabas un buen trabajo y te lanzabas a algo nuevo»

Y ahora facturan 80 millones. Vaya salto. ¡Nunca mejor dicho! De hecho, el nombre de la empresa lo elegimos por eso. El producto que sacábamos era y es tecnológicamente un paso adelante, un salto cualitativo y tecnológico. La manera más gráfica de mostrar a los clientes y al mercado que nuestro producto era diferente era ponerle el propio nombre, Salto. Además, fue un gran salto personal, porque en ese momento nos apuntábamos a un proyecto que se reducía a hojas Excel y Powerpoint. ¡No teníamos nada!

¿Y cómo se les ocurrió embarcarse en esa aventura?  Vimos la oportunidad de desarrollar un producto nuevo para el mercado. Varias personas que trabajábamos en otras empresas nos juntamos y decidimos sumarnos al carro de un mercado en expansión que empezó a sustituir de forma masiva las llaves mecánicas ‘normales’ por llaves electrónicas. Coincidían varios factores y todos buenos, porque además existía la posibilidad de aprovecharnos de unos desarrollos tecnológicos ajenos a nosotros, como son la miniaturización de la mecánica y de la electrónica. Y eso nos daba la ventaja de poder instalarlo en más tipos de puertas. Además, eran bonitas o, por lo menos, no tan feas, lo que era un plus para arquitectos y diseñadores.

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